El Bernegal

By tonymonton | Filed in Piezas

El término “bernegal” no se usa ya, salvo en Canarias y en Venezuela: en las islas es un filtro para el agua. Sabemos bastantes cosas de los bernegales de orfebrería, son únicamente castellanos y los mejores llevaban en el fondo del depósito un bezoar engastado (“piedra (…) contra todo veneno” en Covarrubias). Hay alguna iconografía de bernegales metálicos en la pintura, fundamentalmente de bodegones. El mejor ejemplar subsistente es el obsequiado por Felipe IV a su consejera espiritual, Sor María Jesús de Ágreda: se conserva aún en su convento soriano. Cuando los bernegales eran pequeños se llamaban “tembladeras”, pues su ligero peso no disimulaba el temblor de las manos. Consideramos por las tembladeras, que los bernegales solían también llevarse a los labios, aunque el tamaño de alguno de ellos -o su borde muy lobulado- pueda indicar que más prácticamente, se vertería el agua en un vaso.

Bernegal de plata

En definitiva, en la corona castellana los grandes vasos con bezoar para evitar los envenenamientos o infecciones se llamaban bernegales y tuvieron como traslación tipológica al vidrio un tipo de vasijas muy curiosas: las que reproducen fosilizada la forma del bezoar: un botón alargado de vidrio azul: son éstas las obras más claramente pueden adscribirse a Cadalso y ese adorno central las emparenta también con producciones venecianas, donde decoraciones similares son corrientes, procedan o no de los bezoares como en España. Otras piezas, de gálibo similar, tienen su centro en otros adornos: aves acuáticas o motivos estilizados. Pero, sin duda, no sólo esta conformación recibió el bernegal: también son característicos otros vasos con pie más alto y depósito helado hasta la mitad aproximadamente, que suelen tener la boca muy lobulada. El helado del vidrio debe interpretarse siempre como una metonímia visual: indica que el contenido se prefería frío. La cronología de estas piezas debe ser del siglo XVII avanzado y del XVIII, tal vez por ello en 1611 Covarrubias no los cita de vidrio. En la iconografía es difícil ver un bernegal en uso –fuera de su colocación pasiva en los bodegones-: debe ser bernegal el gran vaso que aparece en lugar auxiliar junto a las vinajeras, en la Misa de San Benito, de Fray Juan Rizzi (Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid)

Bernegal de vidrio

 

El bernegal está mucho más representado en ejemplares subsistentes que en iconografía, puesto que no estaba en la mesa ni en la cocina, que son los ámbitos más reproducidos pictóricamente. Pueden verse, entre otras pinturas, en el bodegón de JUAN BAUTISTA DE ESPINOSA, fechado en 1624, que se encuentra en la Fundación Reksten (en el estante alto de la izquierda) o en el Bodegón de 1627 de VAN DER HAMEN en la Kress Collection de la National Gallery of Art de Washington (vidrio central, tras el plato de pastas). Si no diferenciamos entre bernegal y tembladera, es decir, consideramos también los bernegales pequeños, podemos encontrar mayor iconografía, como en las dos naturalezas muertas idénticas de ZURBARÁN, del Museo del Prado y del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Por extensión, la copa del Aguador de Sevilla de VELÁZQUEZ participa del botón central, que ha sido –erróneamente- identificado como un higo real, e interpretado simbólicamente ( CAMON, GÁLLEGO…). Se podría formar una pequeña biblioteca con las citas a ese higo que nunca existió. Es curioso el bernegal “reciclado” para contener fruta en almíbar (o simplemente remojar castañas peladas) en el bodegón de Pedro de CAMPROBÍN

 

Fuente:

NOTAS SOBRE USOS DEL VIDRIO ESPAÑOL. 1500-1800

Jaime Barrachina

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Algo de la historia

By tonymonton | Filed in La Historia, Las Fábricas

De los hornos madrileños los que alcanzaron mayor prestigio por la gran calidad de sus productos fueron los de Cadalso. Para la fabricación del vidrio contaron los cadalseños con la piedra del próximo Cerro de Guisando, muy apropiada para construir los hornos y también con un barro especial para la misma finalidad en el arroyo Tórtolas que resistían muy bien las altas temperaturas según el maestro Juan Danís “para hacer el horno se debe buscar barro de que se tenga experiencia que no derrita al mucho fuego, como es un barro negro que sacan de un arroyo que llaman Tórtola que está entre San Martín y Cadalso”.

La leña, tan necesaria en este tipo de industria siempre fue abundante en Cadalso.

La barrilla, planta quenopodiácea, cuyas cenizas se utilizaban entonces para obtener la sosa necesaria con la que fabricar el vidrio, la adquirían los maestros vidrieros en varios pueblos toledanos, principalmente en tembleque.

En un memorial citado en el diccionario Geográfico de Tomás López consta que ya en 1179 funcionaban los hornos cadalseños. Llegaron a fabricarse en Cadalso los más bellos vidrios de toda Castilla y en su época de apogeo rivalizaron con los venecianos.

En el siglo XVII Mendez Silva cita en Cadalso tres hornos de vidrio que labraban “finísimo vidrio de hermosos colores y graciosas formas que pueden competir con el veneciano”

A mediados del XVIII  existían en cadalso dos hornos de vidrio. Uno de ellos estaba situado dentro de la población en el barrio de San Antón y era propiedad de Felipe Frontal quien lo tenia arrendado a Pedro Gómez Menor, Lorenzo Martín, José Tobar y Antonio Martín.

El otro horno estaba edificado en las afueras de la villa junto a una ermita y era propiedad de la marquesa de Villena quien lo tenía arrendado también a cuatro socios Manuel de Arenas, Manuel Martín, Manuel Canoira y Juan Herraez.

Los maestros vidrieros que  trabajan para esos hornos eran: Manuel Arenas, Francisco Santillán, Isidro de Rozas y José López de Salas. El jornal de estos maestros era de ocho reales, cantidad superior al que podía percibir un maestro artesano medio. En los hornos trabajaban también nueve oficiales, cuatro tomadores y dos aprendices.

Desde la segunda década del siglo XIX los hornos de vidrio de Cadalso pertenecieron a don Ramón Sáez y posteriormente a sus hijos, hasta principios del siglo XX.

Ramón Sáez compro la fábrica situada en la Corredera (El Arantillo) y posteriormente edificó otro horno en la calle de Santa Ana.

Después el horno de la Corredera se abandonó, construyéndose otro nuevo. El de la calle de Santa Ana quedó sólo dedicado a sustituir al nuevo cuando este necesitaba alguna reparación.

En la última época se fabricaron objetos de carácter utilitario, no exentos de belleza. vasos, botellas, frascos y frascas para tabernas, tubos para quinqué, bombillas, etc. Se hicieron también bellos pisapapeles en número reducido que llegaron a alcanzar altos precios.

José Martin un vidriero de Cadalso llegó a afincarse en Madrid.

“José Martín, avecindado en esta corte, con todo el respeto debido a V. hace presente que con motivo d ellas circunstancias políticas ha tenido que cerrar una fábrica d vidrio establecida en la villa de Cadalso y la ha construido en en sitio llamado de las Vistillas entrando por la cuesta de los Ciegos y terreno propiedad del Exmo. Duque del Infantado.”

Unos días más tarde, el 29 de septiembre s ele concedía licencia imponiédole algunas condiciones:

El horno de fundición debe hacerse aislado de todo cerramiento y debe construirse con su gran campana de fábrica d e ladrillo sin materia combustible con su cañón para expeler los humos por encima de las armaduras.

 

De Alejandro Peris Barrio

Historia 16 Año XI

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Los coleccionistas 2

By tonymonton | Filed in Coleccionistas, La Historia

Segunda parte de:
El coleccionista de vidrio artístico español de los siglos XVI y XVII
Juan Luis Gonzalez García

Hacia 1605 la ciudad de Valladolid, sede de la corte de Felipe III, recibió la visita del escritor Thomé Pinheiro da Veiga. Debieron impresionar al portugués los vidrios  que allí se vendían, pues tuvo buen cuidado en resaltar que eran !”cosa bellísima” y “se podían ir a ver por gusto”. Con este aserto quizá aludía a la producción de la cercana manufactura de Medina del Campo, pero lo más probable es que tales obras en realidad se adscribieran a otras vidrierías castellanas o al mismo Cadalso. El relato continuaba señalando algunos “vidrios grandísimos como cántaros, con todas las hechuras y colores, y otros que llaman pesados, como cantimploras…, retortas y de mil invenciones que aquí no vimos nunca” de los que había “seis tiendas principales”

 La demanda de los vidrios de Cadalso aumentó de tal modo durante el siglo XVII que llegaron a hacer falta tres hornos para satisfacer los pedidos, Estas vidrieras estaban en manos del marqués de Villena, que poseía además, en dicha localidad, una villa de recreo a la italiana rodeada de jardines renacentistas. El historiador mendez Silva, en 1645, calificaba e este vidrio de “finísimo”, “de hermosos colores y graciosas formas que puede competir con el veneciano”.

Un ejemplo de la repercusión de las tipologías muranesas de siglo XVI es esta copa acampanada de Cadalso cuya contenida decoración se reduce a una línea de bayas en torno a su alto pie.

En general los vidrios castellanos mantuvieron una gran elegancia y claridad de perfiles así como la mas estricta simplicidad en su ornamentación.

Las fábricas más importante (Cadalso entre ellas) emplearon hilos azules, lechosos o púrpuras dispuestos en espiral o formando cordones y bandas entrelazadas como cadenetas, pero también hicieron vidrios salpicados irregularmente, que podían tener un fondo lechoso con el salpicado multicolor, o la superficie azul con el salpicado en blanco. Estas últimas técnicas se emplean mucho en los primeros años del siglo XVII.

La experiencia más interesante del barroco castellano, en el aspecto teórico, correspondió a la villa segoviana de Valdequemada, cuya tradición vidriera llegaba al siglo XVI. Se estableció en sus hornos un maestro vidriero llamado Juan Danís que tenía conocimientos físicos y químicos muy notables. En 1676 escribió, instancias del canónigo Don Tomás de la Plaza, un tratado sobre el vidrio en el que muestra su conocimiento del libro de Neri, pero sin limitarse a copiarlo, sino añadiendo numerosas observaciones y fórmulas propias así como interesares dibujos de su ayudante Francisco Herranz, que describen con gran detalle crisoles y herramientas. El manuscrito lleva un apéndice dedicado a las vidrieras redactado por Herranz, quien era, igualmente pintor y pertiguero de la catedral de Segovia.

Con todos los modelos sistematizados por Neri ya eran bien conocidos en Castilla en las primeras décadas del XVII debido, en su mayor parte, a la llegada a la corte de foráneos. Uno de ellos sería Domingo Barovier, miembro de la dinastía de vidrieros más innovadora de Venecia y descendiente de Angelo. En 1605 había solicitado la protección del Consejo de la ciudad de Palma de Mallorca, argumentando que habría traído a la isla los secretos del arte de hacer cristal de Venecia; que él y todos los miembros de su familia se habían exiliado de Murano y había divulgado dichos secrtetos de la fabricación, por lo que si regresaba podía ser condenado a muerte o a galeras. El vidriero abandonó la isla tres años después y se instaló en El Escorial.

No fue este el único extranjero que se instaló en la capital o en sus alrededores. En 1678 otro vidriero veneciano, Antonio Pellizari, construyó un horno en el propio Alcázar de Madrid para fabricar ” chrstalli e vetri de tutta perfeccione” con destino a la corona.

Madrid consumía sobre todo productos de las principales fabricas castellanas, que eran enviados a dicha villa àra su venta. El gremio madrileño dse gobernaba por repartidores y apoderados que nombraba él mismo. no tenía reglamento formal pero gozaba de ciertos privilegios, como que sólo los gremiados pudieran vender “por menudo”.

Los trajineros y fabricantes únicamente podían comerciar con libertad en tiempos de feria, lo que hacían en la proximidad de las ermitas del Angel y de San Isidro. Esta notable excepción se estableció en el siglo XVII. Una naturaleza muerta del madrileño Francisco Barrera, del segundo tercio del siglo, muestra en primer plano, un claro exponente de la producción para uso doméstico: un recipiente de vidrio verdoso con algunos frutos sumergidos en un líquido. Pocas veces es posible, como en esta ocasión, asociar con absoluta certeza un vidrio pintado y su modelo. Mucho menos si se trata de piezas corrientes que son las que más raramente han llegado hasta nosotros. Expertos acreditan que tal vidrio que “actuó” de modelo, por el color y forma no puede ser más que un vidrio de Cadalso.

 

 

 

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Los coleccionistas

By tonymonton | Filed in Coleccionistas, La Historia

Como parte de la Categoría de Museos abro este tipo de entradas dedicados a aquellos coleccionistas, famosos o no, históricos o actuales que dedicaron parte de su tiempo a coleccionar Vidrios de Cadahalso.

Comienzo con un trabajo llamado:

El coleccionista de vidrio artístico español de los siglos XVI y XVII

de D. Juan Luis Gonzalez García

 1ª Parte

Cristobal de Villalón, en su Ingeniosa comparación entre lo antiguo y presente (1539), ejemplificaba la superación de la Antigüedad clásica en la “polideza y primor” alcanzados en las labores coetáneas del vidrio de “Genoua, Venezia, Barcelona y Cadahalso, donde por la industria de los hombres se contrahacen muchas piedras orientales con toda perfectión y las differencias de los clarificados esmaltes”. El mismo autor en El Crotalón, iba más lejos llegando a compara el vidrio de Cadalso con el de un rubí o un diamante. El siciliano Lucio Marineo también elogia los hornos castellanos, “los quales tiene ventaja Cadahalso de donde se prouee casi todo el reyno”. Estos testimonios nos confirman que desde estas fechas tempranas los vidrios de Cadalso, cerca de madrid, eran los más estimados en Castilla.

 Al hablar de Cataluña mencionamos el inventario del Tesoro del Alcazar de Segovia,  fechado en 1503. Como pudo verse las descripciones de los vidrios eran bastante detalladas en lo que se refería a su forma y decoración; pero sólo se recogía, de manera significativa, la procedencia de dos piezas: un vidrio veneciano esmaltado -en el cargo de la plata- y una de las bocinas- en el vidrio sin guarnición-, fabricada, precisamente en Cadahalso.

En el palacio de El Pardo (1564) los ejemplares de Cadalso desempañaban una función mucho más modesta, citándose diecisiete lámparas con sus cubiertas, seis redomas y “diez y seis orinales del dicho vidrio”

 

 En el inventario de bienes pertenecientes al poeta Garcilaso de la Vega de 1536, los vidrios de Cadalso alcanzan una docena. Doña Sancha de Guzmán, madre del poeta toledano, moría al año siguiente legando a sus hijos, entre otros bienes, mas de ciento treinta vidrios fabricados en Cadalso, Barcelona y Venecia – La mayor parte estaban dorados o “quaxados” (es decir helados). Anotamos, como curiosidades, algunas vaseras, cuatro barquitos de vidrio y dos orinales, uno de ellos de asiento dorado.

 El secretario de Felipe II, Francisco Eraso, habitó hasta 1585 un suntuoso palacio edificado frente a la iglesia de San Martín en Segovia. En el inventario de bienes redactado a petición de sus huérfanos se hace mención de “la pieza del aparador de los vidrios de Cadalso”. En esta estancia, dentro de las alacenas de cinco huecos, se guardaban platos, aljofainas, aguamaniles, bernegales, bacías y escudillas, “casi todos con sus escudos de los dos lobillos en medio”, que eran las armas familiares. En otro armario del aposento “un aguamanil de vidrio dorado y otros cacharros. Las piezas de uso, “unas veinte redomas… forradas en mimbre blanco”, se encontraban aparte, como venimos observando, en las alacenas una sala alta.

En 1586 doña Francisca Ruiz de Castejón, vecina de Madrid, tenía un amplio número de vidrios de Cadalso, Barcelona, Figueras y Valencia entre otras procedencias, que denotan un interés comprensivo y totalizador con respecto al vidrio artístico. Aguamaniles de vidrio hilado, tortas con cañoncilllos, ejemplares coloreados de Azul y blanco y así una veintena de objetos fabricados en Cadalso figuran en una colección del Duque de Alburquerque, además de un taladro especial para “traçar” vidrios. No era este el único utensilio para decorar vidrio que poseía el duque, quien tal vez, como otros nobles y príncipes virtuosos europeos, disfrutaban con la práctica de las artes manuales.

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La vasija Portland

By tonymonton | Filed in La Historia, Museos, Piezas

Origen probable: Roma, Italia, ca. 5-25 d.C.

La vasija de cristal con camafeo más famosa de la antigüedad

En diversas ocasiones, se interpretaron las escenas de la Vasija de Portland desde perspectivas históricas o mitológicas. Queda bastante claro que el tema es el amor y el matrimonio en un contexto mitológico. El ketos (serpiente de mar) la ubica en un entorno marino. Pudo haber sido hecha como regalo de bodas.

Se desconoce el lugar y la fecha exacta de su descubrimiento. La primera referencia histórica de la vasija es de 1601 cuando formaba parte de la colección del cardenal del Monte en Italia. Después de la muerte del cardenal, fue adquirida por miembros de la familia Barberini, con quienes permaneció durante 150 años. Hacia el año 1778, Sir William Hamilton, Embajador Británico ante la Corte de Nápoles, la compró y la llevó a Inglaterra y, en menos de dos años, se la vendió a Margarita, viuda de título y duquesa de Portland. En 1786, pasó a manos de su hijo, el tercer duque de Portland, quien se la prestó a Josiah Wedgwood; éste la hizo famosa a través de sus imitaciones. El cuarto duque de Portland la llevó al British Museum en 1810 donde permanece desde aquel entonces,  salvo por el intervalo de tres años (1929-32) durante el cual estuvo a la venta en Christies’s, pero no se llegó a vender porque nunca se alcanzó el precio de reserva. En 1945 fue adquirida por el museo al séptimo duque de Portland.

Vasija Portland

Vasija Portland

Su nombre viene de:

Terminó siendo propiedad de William Cavendish-Bentick, tercer duque de Portland, en aquel momento Primer Ministro británico. Después de que un amigo rompiera la base, entregó la vasija al Museo Británico para que la conservara. De ahí viene el nombre de Vasija de Portland.

Es posible que la base de la vasija se rompiera en la Antigüedad. Probablemente, en su forma original, terminaba en punta como la vasija con camafeo de Pompeya. Por lo menos des de 1826, la base fue un disco de cristal con camafeo que ilustra a Príamo pensativo, pero claramente no formaba parte de la pieza original y fue retirado en 1845.

Probablemente los recipientes de cristal con camafeo se confeccionaron durante dos generaciones, fruto de experimentos, cuando la técnica del soplado (descubierta cerca del año 50 a.C.) recién empezaba a gestarse. Estudios recientes demostraron que la vasija de Portland, al igual que la mayoría de los objetos de cristal con camafeo, fue confeccionada con el método dip-orverlay (inmersión-revestimiento), mediante el cual se sumergía parcialmente una burbuja alargada de cristal en un crisol (recipiente ignífugo) de cristal blanco y luego se soplaban los dos cristales juntos. Se los dejaba enfriar y se tallaba la capa blanca, dejando así el diseño al descubierto. Muy probablemente, la talla de la pieza fue llevada a cabo por un calificado tallador de piedras preciosas.

De El Museo Británico

 

En la época del Imperio romano se fabrica vidrio de lujo destinado a la exportación. La famosa vasija Portland (figura 44), de vidrio azul oscuro recubierto por una capa de vidrio blanco de estaño, tallado en relieve como los camafeos, es sin duda alguna obra de los artistas alejandrinos que trabajaron en Egipto o en Italia. También es la que ha vivido la historia más dramática. Se ha roto en tres ocasiones. La primera fue en alguna época de la antigüedad, cuando el disco que ahora está en la base tuvo que ser añadido para repararla. Se sabe que ésta no es la base original porque tiene diferente edad que el resto de la pieza. Entre 1786 y 1809 volvió a dañarse, no se sabe cómo, cuando pertenecía a la duquesa de Gordon. En 1810, cuando México comenzaba a ser una país independiente, el duque de Portland, su dueño en ese momento, y a su vez la persona que la bautiza, se la presta al museo británico, donde en 1845 un joven visitante la rompe. La belleza de esta pieza radica en el tallado de hermosas figuras que representan escenas del cumpleaños de Alejandro el Grande o de la historia de Aquiles. Determinar cuál es la verdadera imagen es una tarea prácticamente imposible, igual que la de distinguir si son dos relatos independientes o dos cuadros que muestran la misma historia; pero eso no le resta belleza y esplendor. En el siglo XIX se hizo una réplica exacta utilizando el mismo vidrio opaco de estaño. Para esto se recurrió a un barniz formado por un ácido fuerte con el que se impregnaron las partes que se querían mantener sobre relieve. Después se sumergió en ácido fluorhídrico, que ataca al vidrio que está desprotegido, y el resultado fue una pieza casi exactamente igual.

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Vidrios españoles en el extranjero

By tonymonton | Filed in La Historia, Museos

Los hornos de vidrio más famosos que había en Castilla en el último tercio del siglo XV fueron los de la villa de Cadalso, en la provincia de Toledo. Las reiteradas alusiones de escritores españoles de los siglos XVI y XVII así lo confirman, aunque demasiado brevemente, porque, por desgracia para nos- otros, el tema de las artes aplicadas no debió interesarles gran cosa. Por esos literatos, historiadores y viajeros sabemos que los vidrios de Cadalso, por su semejanza en la forma, se igualaban a los de Cataluña y se les com- paraba a los de Venecia, que eran los más admirados y mejor pagados en España por aquellos tiempos. Es de advertir que ni antes ni luego, respecto a los vidrios castellanos, se ha dicho que los hubiera esmaltados a la mufla, es decir, enriquecidos con las decoraciones en colores sobrepuestos debidos a esa técnica. Silencio éste que no excluye la posibilidad de que sí se hayan hecho, aun» que en menor escala que lo hizo Cataluña y que lo venía haciendo Venecia. En El Crotalón, manuscrito del tiempo del emperador Carlos V, se mencionan: “los hermosos vidrios de Cadalso”. Marineo Sículo, describiendo las “cosas memorables de España” —por el año 1539-—, después de alabar el vidrio que se hace en Barcelona, agrega que “también se hace en muchos lugares de Castilla, a los cuales tiene ventaja Cadalso, en donde se provee casi todo el reino”. Con parquedad desesperante manifiesta luego que, aunque se hace bueno en otros lugares de Castilla, lo deja de contar “para no ser prolijo”. Méndez Silva, en Población general de España, sus trofeos, bla- sones, etc. (1645, Madrid), cuenta que ha visto labrar en Cadalso en tres hornos finísimo vidrio de hermosos colores y graciosas formas y que “puede competir al Veneciano”. Otros lugares castellanos tuvieron fábricas de vidrio y casi todos ellos desde el siglo XVI debieron imitar las producciones de Cadalso.

 

Por un documento del Monasterio de Guisando se sabe que, por lo menos, desde el año 1478 dos hornos pagaban a dicho Monasterio una renta anual. Uno de ellos estaba situado en la Venta del Cojo, a orillas de Escalona, y el otro cerca de Guisando (Avila), e importancia debió tener este último cuando los Reyes Católicos, finalizando el siglo XV, eximieron a sus artífices del pago de los derechos de alcabala y otros impuestos esta- blecidos sobre mercaderías de todo género.

Consideramos a Cadalso con sus hornos de vidrio como centro de la principal producción de ese género en la zona castellana y en los siglos XVI y XII. Los modelos que se fabricaban en otros países de Europa, formas y decoraciones de gusto renacentista, fuentes, centros, jarras, vasos, especieros, etc., para el servicio más complicado y hasta más lujoso en el comer y beber de los pudientes, en los nuevos tiempos, se reprodujeron algunas veces en Cadalso. Son copias de originales franceses e italianos, pero nuestras reproducciones son poco fieles, nuestros vidrios tienen paredes de mayores espesores y con detalles ornamentales algo más toscos que los que presentaban los extranjeros. Nuestra inferioridad en el tiempo que podemos llamar del primer período castellano-renacentista, es manifiesta. Pero una vez perdidas las influencias francesas y la tradición de los gustos italianos, maestros en las artes del vidrio y hasta creadores de alguna de su técnica decorativa. Cadalso se siente libre, independizado, y esto ocurre quizás desde el último tercio del siglo XVI. Así, desde entonces y durante todo el siglo XVII, podemos atribuir a Cadalso los tipos o modos siguientes que nos legó su industria. Objetos de vidrio, reproduciendo algunos modelos andaluces en vasos y jarras, de paredes delgadas y color verde mar, o berilo, y de color melado. En general, Cadalso produce vidrio incoloro, más o menos diáfano. Platos, centros de mesa, fruteros, copas con tapa para el servicio de confituras, peceras, etc., decorados con sobrepuestos de botoncillos y algún anillo o hilo de azul intenso en el cuerpo del vaso, en las asas y en el borde de la arandela del pie; otros ejemplares ostentan filetes y toques de oro, decoración que en el siglo XVIII se prodigará en los vasos de vidrio o de cristal de fabricación valenciana y manufacturas de San Ildefonso.

Es muy característico en los vidrios de Cadalso, de pasta incolora, el que su diafanidad no sea perfecta, por parecer que están ligeramente empolvadas sus paredes. Las copas, a nuestro juicio, más finas, de materia in- colora y más elegantes que hizo Cadalso, llevan decoración grabada a punta de diamante en el cuerpo superior y en la arandela, y cuando las copas llevan asas es frecuente ver en ellas algún filete o cordón de pasta azul. Igualmente reputamos como obras de Cadalso aceiteras, frascos de sección poligonal y botellas de vidrio incoloro, de paredes muy gruesas y con decoraciones talladas y rehundidas, representando elementos radiados o de flora estilizada.

En la segunda mitad del siglo XVII los talleres de Cadalso cultivan el género de vidrio con decoración opalina, o de aspecto lactescente, como se manifiesta en aceiteras, dulceras, fruteros y botellas orna- dos con ondas o bucles opalinos, sin que falte en la mayor parte de esos objetos el característico toque o filete de pasta azul.

Respecto a que en Cadalso se aplicara la técnica y decoración subsiguiente de esmaltes de colores a sus vidrios, ni afirmamos ni negamos, por carecer hasta hoy de datos suficientes en que fundar un juicio en la materia.

Durante el reinado de Carlos II se acusa la decadencia de los hornos de Cadalso, al extremo de que en los comienzos del siglo XVII no tenía más que dos modestísimas fábricas de vidrio ordinario, que eran propiedad de la Marquesa de Villena.

En España, en los siglos XVII y XVIII, se fabricaron objetos de vidrio en muchos lugares, cuyos hornos trabajaron bien, pero tan corto tiempo, que sus nombres se han olvidado. En la zona castellana adquieren justa fama, como años antes la tuvo Valdemaqueda en el siglo XVIII, los hornos de El Recuenco, Villanueva de Alcorón, San Martín de Valdeiglesias y Nuevo Baztan. Sus vidrios y cristales son diáfanos y las decoraciones grabadas o esculpidas consisten en guirnaldas y escudos. Es el momento en que la ciencia y el arte auxilian a la industria y los objetos manufacturados para un fin de utilidad se hacen más bellos por las exornaciones que les aplican.

Sin contar la tan variada como excelente producción de vidrios de la región valenciana, del más basto y corriente al más lujoso, y, aunque en menor escala, el que se hacía en Aragón, la supremacía de ese género en España y en el siglo XVIII, por especialísimas causas, corresponde a la Real Fábrica de San Ildefonso, en La Granja (Segovia). Usaron en ella las primeras materias más selectas y más puras que podían darse; su maquinaria era la más perfecta de su tiempo y de invención y aplicación exclusiva algunos de sus artefactos.

Sirvieron en ella famosos maestros y grabadores, nacionales y extranjeros. Fabricó en vidrios planos, los de mayores dimensiones que se hicieron entonces en Europa, y vidrios huecos, soplados y moldeados. Algunos vidrios grabados con punta de diamante, o con polvos de esmeril, llevan la firma de artistas españoles. Las lámparas y objetos para el servicio de mesa fue- ron famosos. Sus vasos opalinos, o blanco llamado de Reaumur, o de absoluta diafanidad, se decoraron con alegorías, escudos y nombres grabados y en oro. Sus leyendas son testimonios indudables, concretos, de los productos debidos a la Real Fábrica de San Ildefonso. Las formas de sus manufacturas son las dominantes en esos tiempos en Europa, formas influidas por el arte francés y, principalmente, por el de Murano.

En el Museo de Artes Decorativas de París, en la pequeña sala dedicada a las antiguas artes decorativas de España, se exhiben algunos conjuntos de vidrios españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII, como tales considerados, pero sin manifiesta clasificación de fábricas y épocas. En otras salas y en vitrinas que contienen vidrios totalmente clasificados como venecianos,, hicimos croquis de los que juzgamos netamente españoles.

Vidrios españoles en el extranjero Siglos XVI. XVII y XVIII

Apuntes de un pensionado

Luis Pérez Bueno

Director del Museo Nacional de Artes Decoratlvas

ANUARIO DEL CUERPO FACVLTATIVO DE ARCHIVEROS, BIBLIOTECARIOS Y ARQUEÓLOGOS

1935

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A la vista del poco interés por la historia de los Vidrios de Cadalso, la poca colaboración de los lectores en cuanto a aportar documentación e imágenes he decidido hacerlo privado desde el día 1 de Agosto.

Todo aquel que quiera participar en el blog, ya sea leyendo, publicando y aportando datos deberá solicitarlo al correo: tony.monton@gmail.com. Una vez recibido el correo se le enviará un nombre de usuario y un password para que pueda entrar en la administración del blog con las siguiente posibilidades:

1) Lectura y comentarios (permite leer y comentar)

2) Autor (permite insertar entradas nuevas)

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Todas las imágenes propias de cada autor llevarán el © para protección de sus derechos, todos los documentos extraídos de web, museo o archivos nacionales e internacionales llevarán reseña de procedencia.

Gracias por vuestra atención

 

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Los Hornos

By tonymonton | Filed in La técnica, Las Fábricas

Uno de los implementos más importantes en el proceso de fabricación del vidrio es el horno, que además resulta ser el que mayores cambios ha sufrido a lo largo del tiempo.

 Hornos antiguos: de caldeo directo, de madera o de carbón

Antiguamente, el vidrio se fundía en hornos a cielo abierto. Ejemplos de ellos son los existentes en Tell Amarna, que datan del siglo XIV a. de C., y en los cuales el proceso de fusión se desarrollaba en dos fases. Primero se fundía la mezcla vitrificante a temperatura media en vasijas de tierra. Una vez enfriada la masa, se recortaban las capas superiores e inferiores que contenían impurezas; posteriormente se trituraba el resto y se refundía a una temperatura de 1’100º C, aproximadamente. La técnica fue evolucionando paulatinamente y ya en la época romana existían hornos muy perfeccionados.

Horno de crisoles

En la Edad Media, los hornos de crisoles se formaban con cámaras abovedadas circulares u ovaladas, que eran construidas con ladrillos refractarios capaces de soportar los1’700º C, alrededor de las cuales se disponían diferentes crisoles alimentados con leña. Se puede decir que desde el siglo XII al XVIII estos hornos no experimentaron cambio alguno, ya que en todos los tratados de vidriería se señala el mismo sistema. Empero, a partir del siglo XVIII la disposición de los hornos comenzó a variar de manera continua, respondiendo a distintas necesidades y sobre todo a los nuevos combustibles que se empleaban en ellos. Éstos iban desde la leña a la hulla e incluso a los gases resultantes de la destilación del carbón de piedra. Los hornos que se valían de dicho combustible, constituyen el tránsito entre los que empleaban leña y los nuevos de gas.

Los hornos de crisoles se utilizan principalmente para fabricar vidrios finos de constitución media. Cuentan con crisoles abiertos en la parte superior (vidrio ordinario) o sobre el costado (cristal), que reposan sobre una solera circular. Para el horno de crisoles se necesita un recipiente de tierra refractaria, crisoles de arcilla magra o desengrasada que resistan la acción del vidrio en fusión sin deformarse, con paredes aproximadamente de cuatro pulgadas de espesor. Las numerosas interrupciones de trabajo que ocasionaba la fractura de los crisoles por el adelgazamiento de sus paredes y por otras causas accidentales, llevo a construir los llamados crisoles continuos, que estaban formados por tres partes enlazadas entre si mediante aberturas. Este tipo de horno marcó la transición entre las antiguas formas de manufactura y la fabricación en hornos de cubeta que actualmente se emplean. Los hornos de crisoles tienden a desaparecer, cediendo su lugar a los que funcionan con gas y a los mencionados hornos industriales de cubeta, que permiten un trabajo continuo. También en nuestros días se utilizan hornos eléctricos, sobre todo para la elaboración de vidrio fusionado, reposado en molde, grisalla y otras variedades artesanales.

 Horno de cubeta, tina o tanque

Fue inventado por Federico Siemens a mediados del siglo XIX y es utilizado para fabricar productos de gran consumo. Este horno se forma con un crisol que es calentado por gas y provisto de los tres departamentos necesarios: fusión, trabajo y recocido. La cuba es rectangular, de 40 metros de largo, recorrida en toda su longitud por el vidrio en fusión. Su construcción es con base en materiales sumamente refractarios; la bóveda es casi plana, terminando uno de sus extremos en un muro vertical, provisto del agujero de carga, y el opuesto en otro muro abovedado, que ostenta las aberturas de trabajo.

Su suelo está dividido en tres departamentos, mediante dos puentes agujerados longitudinalmente en su base, para que la masa vítrea pueda pasar sucesivamente a los tres departamentos. El maravilloso invento de Siemens trajo como consecuencia que, a partir de 1870, se fueran sucediendo una serie de perfeccionamientos, cuyo resultado ha sido la supresión de los dos puentes y el hecho de que en la actualidad el horno conste de una sola cubeta. De esta manera se han logrado diseñar hornos de fusión continua, que aumentan considerablemente la producción y reducen la cantidad de mano de obra.

 Hornos modernos

Son de caldeo directo por combustibles líquidos, o de caldeo indirecto por gas de gasógeno. En muchas instalaciones de este tipo, se utilizan recuperadores de las calorías contenidas en los gases quemados. Las fases fusión en dichos hornos van de los 1’200 a los 1’450º C, produciéndose con ello la llamada fusión-afino-caldo.

 

De El Museo del Vidrio

http://museovidrio.vto.com

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El vidrio del bosque

By tonymonton | Filed in La Historia, La técnica

El término vidrio del bosque o en alemán waldglas se aplica a vidrio medieval producido en el noroeste de Europa en el período que va del 1000 al 1700 utilizando cenizas de madera y arena como materia prima y preparado en fábricas denominadas casas de vidrio en las zonas boscosas. Se caracteriza por vidrios de colores verdosos-amarillentos, los productos más antiguos a menudo presentan un diseño tosco y calidad pobre, este tipo de vidrio era utilizado para fabricar cuencos de uso cotidiano y luego en mayor medida para producir vidrios coloreados para los vitrales de las iglesias. Su composición y método de fabricación es distinto del de los vidrios romano y pre-romano de la zona del mediterráneo y vidrios islámicos contemporáneos del este.

Durante el imperio romano la materia prima y los métodos de fabricación utilizados en el norte de Europa fueron aquellos de tradición romana, utilizando el mineral natrón. Durante varios siglos luego de la caída del imperio romano hacia el 450, el reciclado de vidrio romano era la práctica usual y las habilidades de fabricación del vidrio se fueron perdiendo. Con el desarrollo del imperio Carolingio en el noroeste de Europa hacia el año 800 la demana de vidrio aumentó en forma significativa lo que expuso problemas en el suministro de las materias primas tradicionales, además de un deseo imperial de emular la cultura más sofisticada del imperio islámico (que producía un vidrio de alta calidad) condujo a experimentar con nuevas materias primas y el desarrollo de una tecnología de fabricación completamente novedosa. Investigaciones arqueológicas, han permitido estudiar numerosas casa de vidrio medievales en el oeste y norte de Europa, particularmente en las montañas de Alemania. A causa del reciclado del material de construcción, la mayoría de estos sitios se encuentra muy pobremente preservados, pero existe evidencia que indica que tanto la fabricación del vidrio como su modelado posterior se hacían a menudo en el mismo sitio.

 

 La química del ‘vidrio del bosque’

En épocas postromanas una serie de problemas políticos en la zona de Wadi-Natrun interrumpieron el suministro de natrón por lo que se debieron desarrollar otras alternativas. Los fabricantes de vidrio del este volvieron a utilizar el método antiguo basado en cenizas de plantas ricas en sodio y durante algun tiempo proveyeron de vidrio al sur de Europa utilizando las rutas comerciales romanas.1 Sin embargo, los fabricantes de vidrio veneciano, que habían heredado las técnicas de producción de vidrio romanas, monopolizaron el comercio de cenizas de plantas y les prohibieron a los artesanos que trabajaran fuera de los límites de la ciudad. Por lo tanto el resto de Europa, al norte de los Alpes, debió encontrar otra forma de fabricar vidrio. Los materiales para el material base y el estabilizador del vidrio, se presentan en abundancia en todas las regiones en forma de arena o cuarzo y cal de diversos tipos. Los europeos del norte experimentaron usando cenizas de madera, ferns and bracken como fuentes de fundente alcalino.9 En su apogeo la industria del vidrio romana producia vidrio de alta calidad, delgado, incoloro y claro con una composición consistente. Los vasos más antiguos realizados con vidrio del bosque se caracterizan por composiciones sumamente variadas y una calidad pobre, a menudo su color es verdoso o amarronado, sus paredes son gruesas con inclusiones y burbujas. Lo cual sugiere que el uso de cenizas de madera no era meramente un reemplazo de la materia prima sino que requirió del desarrollo de una nueva tecnología con sus dificultades asociadas.

Mientras que los vidrios romanos y aún los más antiguos (que poseen composiciones basadas en Si/Na/Ca) tuvieron una uniformidad destacable que se extendió por un número amplio de regiones y através de varios siglos, el vidrio medieval (que posee composiciones basadas en Si/K/Ca) se caracteriza por composiciones sumamente diversas. Esto puede ser explicado en cierta medida al examinar la dependencia de la temperatura de fusión del vidrio con las proporciones de los componentes que lo forman, los cuales por un tema de simplicidad se reducen a tres. En la práctica el vidrio contiene muchos más componentes que hacen al sistema más complejo. El estudio de estos sistemas ternarios, junto con el análisis de las impurezas le permite a los arqueólogos determinar el sitio de proveniencia del vidrio.

Se cree que en épocas premedievales las materias primas eran calentadas hasta una temperatura en la cual se fusionaban solo parcialmente, por lo que las partes no fusionadas eran extraídas, se lavaban los componentes no reactivos, y se agregaban a la próxima preparación. A causa de la fuerte influencia que las composiciones de Si/Na/Ca ejercen sobre la temperatura de fusión, el vidrio que se obtenía tenía una composición bastante uniforme independientemente de la receta de materia prima que se utilizara.5 Las temperaturas de fusión de los vidrios a base de Si/K/Ca no son demasiado dependientes de su composición, produciendo vidrios de composiciones más diversas, por lo que las características auto limitantes del sistema de Na permitieron que se dejara de utilizar el método tradicional de producción en coladas parciales para producir composiciones consistentes y se desarrollara una nueva métodología para controlar la consistencia. La amplia variedad de composiciones, junto con los relatos históricos sobre la fabricación del vidrio parecen sugerir que el nuevo método comprendía el fundido de un conjunto de materiales “frescos”, descartando los componentes que no reaccionaron.

A partir del 1400, impulsados por el deseo de competir con la calidad del vidrio veneciano, se descubrió que el óxido de calcio (CaO), agregado en forma de conchas, limestone o mármol, es un buen fundente para la mezcla de arena/potasio, produciendo un vidrio claro, al permitir reducir la cantidad de potasio necesario y con ello las impurezas colorantes que lo acompañan.

De la Wikipedia

 

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Los Vidrios de Cadalso en los sellos

By tonymonton | Filed in Museos, Piezas

En abril de 1988 la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre emitió unos sellos de la colección Artesanía, dedicada a los vidrios en España.

La colección completa

La colección constaba de 6 imágenes de vidrios de Valencia, Madrid, San Ildefonso, Andalucía, Cataluña y Baleares.

Sellos de 20 pesetas y dedicados especialmente a coleccionistas.

Sello de Cadalso

 

 

 

 

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