… Nunca esperes a que te echen, vete tu.
Cuando suene el despertador un buen día y no te apetezca levantarte para ir al curro, en ese momento, piensa si es que ese mismo día no te apetece o es que el salto de la cama se te hace duro porque lo que te vas a encontrar posiblemente no te guste nada.
Pero has de hacer fuerza de la flaqueza, comprueba en la ducha si sigue la misma sensación, el agua suele borrar algunas. Comprueba si al salir a la calle continúa. Y sobre todo comprueba si al entrar por la puerta del curro te vienen a la cabeza frases como, ¡Joder que coñazo! ¡Con lo a gusto que estaba en la cama! ¡y ahora aguantar a tontos!, sigue haciendo fuerza de la flaqueza, sube, ponte ante el ordenador y redacta tu carta de cese de actividad por estar aburrido.
Seguro que encontrarás otra cosa a pesar de lo que hayas escuchado de cómo está el patio. Procura buscar algo que, primero te apetezca, segundo te llene y tercero, y más importante, que no te aburrra.
No hay nada más triste en el mundo que pasar ocho horas en un lugar que te aburre. Si ya se que vas a responder que más aburre las ganas de comer y vivir sin tener con qué. Pero analiza tu situación y estate seguro que hay un puesto que te satisface plenamente.
Para buscarte un trabajo de esos no hay que mirar los telediarios, esos en los que salen unas tías sin problemas que no hacen más que creártelos y contártelos. Cambia el chip y enciérrate en el baño a pensar en las mil y una posibilidades que te esperan en la vida. Hazte cien o doscientos curriculum adaptados a todas u cada una de ellas.
Y a partir del primer día de paro tírate a la calle en busca de tu sueño de puesto de trabajo, te va a costar, además tela, pero lo vas a encontrar porque el que busca halla y a casa no van a ir a buscarte. Y además, hazme caso, los vas a encontrar a cientos y vas a poder elegir.



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